La adquisición de bienes de capital, la construcción de naves industriales o la consolidación de pasivos, requieren un plazo superior a un año para poder amortizar los financiamientos específicos a que se debe recurrir. Este tipo de créditos se consideran préstamos a largo plazo.
Por la misma complejidad de este tipo de proyectos se corre el riesgo de generar un incumplimiento de pago de capital e intereses, por lo que las operaciones de financiamiento a largo plazo necesitan complementarse con contratos que reúnen ciertas cláusulas de garantías y condiciones que los hace complicados y se requiere tener mayor cuidado en su negociación. |