Remontándonos brevemente a épocas ancestrales, desde la primer moneda de metal acuñada por los egipcios cerca del año 2500 A.C., así como desde la invención del papel moneda en el año 1273 en China y hasta nuestros días, el intercambio de mercancías y servicios ha estado siendo liquidado vía una contraprestación en dinero al que se le ha asignado cierto valor. La evolución del dinero tuvo un avance importante hacia el año 600 A.C., cuando las monedas de oro empezaron a circular de un reino a otro, pudiendo ser aceptadas debido a que tenían impresa la cantidad de este metal en las mismas, además de venir identificadas por el gobierno emisor.
Esta breve historia resulta importante, porque evidencia la necesidad de los gobiernos de contar con un mecanismo de intercambio que manifieste en su forma más elemental la solvencia y capacidad de pago de una nación y de sus habitantes respecto de las demás naciones con las que comercia, y tal capacidad viene representada por el valor de su moneda. |